GEOGRAFIA DE MENDOZA desde el punto de vista hídrico

La provincia de Mendoza, se ubica en la región centro oeste de la República Argentina entre los 66º y 71º LO y los 32º y 37º L.S.;  cubre una superficie de 150.839 km2, de este a oeste la provincia contiene la última manifestación de la Pampa seca y desde el llano se eleva hasta los picos mas altos de la Cordillera de Los Andes. Se encuentra dentro de la zona de clima templado con temperaturas que oscilan entre los 24ºC en verano y 9ºC en invierno; pero las lluvias se producen solo en el verano y apenas llegan a los 260mm anuales.

Mucha de las características del clima de Mendoza tiene que ver con la presencia de la Cordillera de los Andes: la pobreza de las lluvias, la dirección de los vientos y las notables variaciones de la temperatura entre la montaña y la llanura.

 

Grandes distancias separan el océano Atlántico de las sedientas tierras mendocinas. Por esta razón, los vientos húmedos del este que vienen del Atlántico no llegan a la provincia , van perdiendo humedad a lo largo del extenso recorrido sobre las llanuras del centro del país. Por otra parte, los altos cordones montañosos forman una barrera que impide el paso de los vientos del océano pacífico. En la cordillera los vientos del oeste, fríos y húmedos, pierden toda su humedad en forma de precipitaciones de agua y nieve. Uno de los vientos que proviene del oeste es el Zonda, que al chocar con las montañas descarga su humedad en forma de importantes nevazones. Esas nevadas son la principal fuente de alimentación de los ríos. El agua “un recurso escaso”, baja de los Andes con el deshielo de primavera y rápidamente es absorbido por la tierra o evaporado por el sol del verano. Transformar es una tarea difícil, es el desafío que a diario enfrentan 1.400.000 de personas que habitan en la provincia, y ellos saben que desde hace siglos, el hombre mendocino ha hecho del desierto una tierra productiva con inteligencia, con trabajo y esfuerzo.

El derretimiento de la nieve y de los glaciares de alta montaña provee agua a los numerosos arroyos que nacen en la cordillera. Ellos alimentan a los ríos mendocinos que atraviesan los cordones montañosos por pronunciadas pendientes. Los ríos descienden por angostas quebradas hasta llegar al piedemonte, es decir, al lugar donde termina la montaña y comienza la llanura. es aquí donde se ensanchan los valles de los ríos y se hace más lento el recorrido de las aguas, permitiendo la acumulación de los sedimentos que estas arrastran. Este es el lugar donde se han formado los oasis gracias al uso organizado de las aguas que llevan los ríos y al aprovechamiento de los sedimentos que estos depositan.

El recorrido de los ríos continúa, lenta y pobremente, a través de la llanura desértica de este. Los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel terminan en el Desaguadero. Llegan a su desembocadura con muy escaso caudal o totalmente secos, a causa del intenso aprovechamiento de las aguas en sus cursos medios.

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