Mendoza…un oasis aprovechado desde tiempos remotos.

Desde mucho tiempo antes que llegaran los españoles, Mendoza ya contaba con un sistema de regadío para sus áreas pobladas, que dio origen al desarrollo de una cultura de oasis organizada por un sistema de canales y acequias que proveían de agua potable y riego para los cultivos de los primeros habitantes de la zona.

Mendoza conserva en la actualidad un paisaje único y particular con redes de canales y acequias no sólo en zonas agrícolas sino sobre todo en urbanas; que desarrolló por necesidad y con inteligencia, dando origen a un sistema de asentamientos humanos productivo con relación a la topografía de la región montañosa y desértica.

Los huarpes regaban sus tierras aprovechando las fallas geológicas preexistentes. Así corría el agua por acción de la gravedad entre las fallas, los canales y acequias construídas por ellos. Usaban un sistema denominado “por mantos” pues inundaban un predio a partir de una acequia proveedora. Este sistema era ideal para el cultivo de maíz, porotos, zapallo, papa y hortalizas (base de la alimentación huarpe). La actividad agrícola en esta zona se remonta a 1.700 años a.C.

Los españoles intentan implementar la cuadrícula tipo romana para su asentamiento poblacional sobre el territorio, pero la adaptan al sistema de riego existente pues se encuentran con zanjones, bajadas aluvionales y acequias de riego sobre los que ya estaba construido el oasis mendocino por parte de los aborígenes huarpes.

El 20 de marzo de 1861 un terremoto destruye la ciudad y muere el 70% de sus 8.670 pobladores. En 1863 el nuevo trazado de la metrópolis mendocina ordena el sistema de acequias urbanas (pues antes tenían un recorrido caótico atravesando las manzanas y calles en cualquier punto) y permite así que no desaparezcan como en otras ciudades hispanoamericanas.

Parece ser que Mendoza sería un caso único en el mundo de ciudad con acequias urbanas en todas sus calles, que junto con los canales, hijuelas y zanjones de la provincia constituyen un patrimonio cultural y el soporte de su identidad ambientalista. Esta ciudad desde sus inicios estuvo muy arbolada con frutales en patios y huertas, pero sólo en el interior de los predios. La aparición de acequias callejeras a ambos lados de los caminos permitieron la plantación en sus orillas de árboles de hojas caducas provenientes de climas mediterráneos.

Nuestro sistema hídrico nació en tiempos prehispánicos lo que permitió la consolidación y desarrollo de una cultura de oasis con sus acequias, zanjones y canales heredados de los primeros habitantes huarpes.

 

Uso incorrecto y peligros de nuestro sistema hídrico.

Lamentablemente esto también es obra de una cultura en decadencia. Por un ambiente más saludable EVITÉMOSLO!!

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