AGUA POTABLE

Si bien todo el territorio de la provincia de Mendoza está clasificado como zona árida o semiárida, el volumen de agua potable que consume cada habitante en el principal centro urbano, el Gran Mendoza, no condice con aquella clasificación. Según los registros aportados por la empresa que tiene la concesión de ese servicio de Obras Sanitarias Mendoza, el consumo en la época estival llega a 450 litros por día y por persona, y en la época de invierno es de 350 litros por persona y por día. Estas cifras están muy por encima de las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indica que un consumo normal, para una zona como la del Gran Mendoza es de 250 litros por persona y por día para la época estival. Sin lugar a dudas, este es un aspecto a resolver en el futuro inmediato ya que la población del Gran Mendoza continuará aumentando y las fuentes de agua dulce tienen una disponibilidad acotada. 

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Caracterización del fenómeno aluvional

La ciudad de Mendoza y su entorno se encuentran ubicados junto a una serie de pequeñas cuencas aluvionales. Es una zona árida a semiárida, con precipitaciones medias anuales no mayores a 235 mm, las cuales ocurren principalmente en el verano, caracterizados como de gran intensidad, de tipo convectivas, torrenciales, intermitentes y de corta duración  durante el resto del año prácticamente no llueve. esas precipitaciones que caen en las cuencas de recepción aluvionales, pueden dar lugares a crecientes de notable magnitud que originan aluviones que fluyen por zanjones y causes, habitualmente secos y que a su vez desembocan en causes mayores sobre la bajada pedemontana hasta alcanzar la planicie. Como consecuencia se producen inundaciones en los barrios periféricos, muchas veces llegando a afectar el centro de Mendoza.

Caracterización del regimen hidrológico de los ríos mendocinos

Los oasis irrigados en la provincia de Mendoza son ecosistemas profundamente modificados por la acción del hombre , cuya fragilidad y vulnerabilidad se relacionan en gran medida con la disponibilidad del recurso hídrico . Ocupan aproximadamente 4% de la superficie provincial y concentran el 98%  de la población y de la actividad socio-economica.

Tales oasis se han originado gracias a la disponibilidad del recurso hídrico que existe en los ríos aprovechados y cuyo escurrimiento se origina en un 70% en la fusión nival. Salvo los ríos Malargüe y Grande el resto de los ríos mendocinos ( Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel ) se encuentran regulados a través de embalses de propósitos múltiples ( agua potable, riego, producción energética, protección contra crecidas, recreación, usos ecológicos, etc) estos embalses relacionan estacionalmente el agua para el riego compensado los déficit de suministro de agua que normalmente se producen en primavera, luego de la época de nevadas y previo al inicio de un franco proceso de fusión nival.

La región andina mendocina presenta la particularidad de una ausencia casi total de aportes de precipitación pluvial en el escurrimiento superficial. El caudal base invernal está generado por el agua infiltrada y que aparece en las laderas de los causes como aporte subsuperficial. El proceso de fusión nival comienza en la primavera ( en la segunda quincena de septiembre y o primeros días de octubre ) y su finalización depende de la cobertura y espesor del manto nival, llegando en casos extremos a fínes de febrero. Luego, el hidrograma anual de escurrimiento está comprendido entre junio y julio del año siguiente, produciéndose los caudales máximos a fines de diciembre o principios de enero. 

PROCESO DE POTABILIZACIÓN DEL AGUA

para más seguridad del consumidor el agua no debe presentar ningún problema de aspecto, como color, sabor u olor. De otro modo, el agua en vez de ser un gran beneficio para el hombre, se convertiría en un elemento sumamente perjudicial y dañino.

– La potabilización de agua de fuentes subterráneas

Existen también dentro de este sistema dos variables de las cuales dependerá la complejidad de la extracción del agua. Si es el caso de una napa extraída de poca profundidad, existe el riesgo de que haya sido expuesta a algún tipo contaminación química o biológica, lo que pone en peligro la calidad del agua. En cambio, si se extrajo de una fuente profunda, este proceso de purificación resulta más simple y confiable, ya que presenta un proceso de filtración natural. Esto quiere decir que queda libre de sólidos en suspensión al pasar a través de las distintas capas porosas del terreno donde se encuentra. Por lo tanto, se simplifica el proceso de depuración, siendo solo necesario desinfectarla posteriormente.

 -La potabilización del agua en fuentes superficiales

En este caso, al estar más expuesta a sustancias dañinas, presenta un sistema más complejo de potabilización. La calidad del agua extraída va a estar ligada además a las diferentes variables que pueden afectar el proceso, como son el factor tiempo, es decir, puede variar de un día a otro o depender del comportamiento de cada estación. Por ejemplo, en verano, el agua proveniente de un deshielo es más turbia que en invierno. El modo más común de potabilizar el agua de una fuente superficial es el rio, por lo que tomaremos como ejemplo esta fuente para explicar cómo se obtiene agua potable.  Este proceso consta de variadas etapas sucesivas, que se complementan, es decir, lo que no se pudo eliminar en una etapa, se desecha durante la siguiente, hasta lograr limpiarla completamente.

-El proceso de potabilización del agua se divide en 8 pasos:

1. Río: El agua para potabilizar, es decir, para que sea apta para el consumo humano, puede obtenerse de fuentes superficiales (ríos, lagos, diques) o fuentes subterráneas (aguas de perforación).

2. Toma: Aquí se capta el agua. En ella se encuentra un sistema de rejas y compuertas que retienen los materiales de gran tamaño (palos, maderas, plásticos, etc.) para evitar que entren al acueducto o canal abierto que conduce el agua hacia el establecimiento potabilizador.

3. Presedimentador: Aquí, el agua circula lentamente para que la arena y otros sólidos pesados en suspensión, caigan al fondo. El agua con menos material suspendido, pero todavía turbia, se desborda por la parte superior de las piletas y pasa a otra etapa.

4. Agregado de coagulantes: Las partículas en suspensión que no caen por su propio peso y son tratadas con productos químicos (cal y sulfato de aluminio) para que se agrupen en pequeñas pelotitas llamadas flóculos.

5. Floculador: En este equipo el agua cambia de velocidad y se agita con paletas o canales en forma de serpentín que permite que los flóculos pequeños se mezclen y formen flóculos más grandes y pesados.

6. Sedimentador: Estas grandes piletas permiten que los flóculos, ya grandes, caigan al fondo por su propio peso. En el tramo final de las piletas hay vertederos que toman las capas superiores de agua más clara y la envían al siguiente equipo.

7. Filtro: Todo lo que no precipitó en el sedimentador es retenido en el filtro. Los filtros son piletas con un manto de arena y piedritas que retienen partículas, microorganismos y flóculos que no precipitaron en el sedimentador. El agua entra por encima del filtro y por efecto de su peso, cae por el manto filtrante hacia abajo. El agua clara que sale es enviada mediante cañerías a la etapa de desinfección.

8. Reserva y desinfección: En un gran tanque el agua limpia se acumula y desinfecta para ser distribuida a los usuarios. La desinfección se hace con cloro, que es un gas que elimina todas las bacterias que aún quedan.